A las 5 p.m., hora peruana, argentinos y uruguayos disputarán el último boleto para el Mundial de Sudáfrica 2010. El choque empezó a calentarse con la llegada de los albicelestes al aeropuerto uruguayo.
La selección argentina llegó con la pierna en alto al aeropuerto de Carrasco para jugar la última fecha de las Eliminatorias Sudamericanas al Mundial de Sudáfrica. Ante la inquisitiva de un periodista uruguayo al presidente de la AFA Julio Grondona, Miguel Ángel Lemme, ayudante de campo de los albicelestes, terminó tirándole una trompada al periodista.
¿Cómo leer la hospitalaria bienvienida? Purito nerviosismo. No solamente Grondona optó por el silencio, también lo hizo Maradona. En la última práctica de cara al encuentro, el técnico argentino probó a tres jugadores con respecto al equipo que el sábado venció por 2-1 a Perú: Juan Sebastián Verón, Nicolás Otamendi y Martín Demichelis.
Por su parte, el técnico uruguayo Óscar Tavaréz, tiene dos dudas para el partido: la primera es si hará arrancar al "Cebolla" Cristian Rodríguez, quien se lesionó ante Ecuador y, la segunda, es si incluirá al zaguero Mauricio Victorino o al volante Álvaro Fernández. El resto del equipo será el mismo que derrotó por 2 a 1 a Ecuador.
Hasta hoy, la selección argentina nunca ha derrotado a domicilio a la uruguaya. El de hoy será el típico clásico de dientes apretados donde se juega el boleto directo (y el repechaje) a Sudáfrica. Y al parecer, el nerviosismo ya empezó a calentar a los vecinos del Rió de la Plata.
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Con camisa blanca, el saco negro, más viejo, con guata y teóricamente
reformado, luego de trece meses alejado de los escenarios, Charly saltó de la
finca de su re-habilitador Palito Ortega para saltar a Lima e iniciar una gira
titulada "Vuelve el más grande". Acaso por “química”,
o por “intuiciones, verdaderas alertas” (“Influencia”), el rockero eligió
nuestra capital como la primera de sus tres escalas. Ahora sigue Chile (28 de
septiembre) y Argentina (23 de octubre).
Junto a Gonzalo –mi compinche de conciertos y fanático del legado rockero argentino– salimos
prematuramente de clases: entiéndase, nos las tiramos. Pero había que
entendernos: ¿Era real la vuelta de Charly?, nos preguntábamos. Teníamos el
impulso ético de averiguarlo. Estábamos ante una falta justificada, ante un
verdadero motivo de fuerza mayor.
Pese al ‘trip’ Avenida Universitaria-Estadio Monumental en micro a las cinco de la
tarde, llegamos a un cuarto para las siete. Restaban quince minutos para entrar.
Esquivamos a los re-vendedores, nos equipamos con cigarros y entramos. Nueve de
la noche. Hora pactada para el concierto. Tic-tac, tic-tac. Ni el bigote de
Charly.
Conocimos a tres patas ‘buena onda’ con los que empezamos
a barajar las más inverosímiles hipótesis sobre la tardanza del ídolo que el
próximo 23 de octubre cumplirá 58 años. Que estaba en
un bar barranquino, que se tiró a la piscina del hotel, que recayó en los
vicios. Nuestra imaginación se daba las licencias que el mito Charly había
con-figurado. Nueve y treinta de la noche. Una silueta tras el telón rojo del
escenario, un alarido en la tribuna, y “El amor espera” y “El amor espera”.
Carlos Alberto García Moreno estaba de vuelta.
El día anterior, se le había visto tranquilo en la conferencia de prensa y me contó un taxista que,
en el hotel donde se hospedará hasta el día viernes, solamente pidió manzanas y
agua. Y sí lo evaluamos por su recuperación física y musical, Charly parece
haberle cerrado las puertas a las drogas y el alcohol.
Su nueva banda "Pubis Angelical", conformada por Kiuge Hayashida, Toño Silva Peña y Carlos
González (Chile) y Hilda Lizarazu, Fabián "Zorrito" Quintiero y Carlos "Negro"
García López (Argentina) fue un soporte espiritual para Charly. Lo alentaron con
besos, con palmas y con un impecable respaldo musical.
Y ‘el grande’ se mandó con "Rap del exilio", "No soy un extraño", "Cerca de
la revolución", "Chipi chips", "Fanky", "Vía muerta", "Demoliendo hoteles",
"Promesas sobre el bidet", "Adela en el carrusel", "Rezo por vos", "Yendo en la
casa al living", "Canción de 2×3" y "Pecado mortal" (ver
set list completo) apenas un vistazo de su alucinante producción musical. Y
todo fue entrega, delirio y reciprocidad, en ‘La noche de la explanada’.
Conmovido con un público que lo esperaba y ovacionaba (“¡Charly no se
va, no se va, no se va, Charly no se va!”) regresó al escenario, luego de
despedirse por segunda vez, con un sólido “Aguante Perú”. Hasta que vino el chau
definitivo, el micrófono al piso. “Say no more”.
Y se escapó Charly así no más. Las quince mil personas seguíamos paradas,
como una muchedumbre aferrada (“Una más y no jodemos más”, resonaba entre los
cerros de Ate), como un acto de fe. Charly había vuelto con un cuerpo
rehabilitado, con potencial musical y su personalidad alucinada. Regresamos,
preguntándonos en silencio que “Deberíamos saber por qué”, la música de Charly
nos seguía acompañando.
TOMADO DE UNIVERSIANDO

